Resumen
La torre de la Estufa sintetiza con claridad, el nuevo espíritu que animó las intervenciones del siglo XVI en La Alhambra, en las que las nuevas ideas humanistas se imbricaron con las arquitecturas hispanomusulmanas, con un notable afán de convivencia y comprensión de la sensibilidad del vencido. Las obras de remodelación de la torre nazarí introdujeron nuevas formas alla anticha que demuestran el deseo de la monarquía y sus servidores de dotar a la Alhambra de espacios acordes a los nuevos gustos y necesidades. Las formas de habitar de los príncipes italianos, imbuidas de cultura clásica, eran el espejo en el que debía mirarse el resto de Europa. El emperador Carlos V, el nuevo César, debía rodearse de un espacio apropiado a su nombre. Las decoraciones desplegadas en la torre nos muestran la extraordinaria calidad técnica de sus artífices, venidos directamente de Italia y formados en el entorno de Rafael. Tanto por la técnica empleada como por la inclusión de ciertos elementos en el conjunto de las pinturas, declaran esa filiación. Asimismo, el énfasis en el disfrute del paisaje, gracias a la construcción de las logias, nos informa de la cultura humanista de sus promotores.

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Derechos de autor 2007 Juan Carlos Hinojosa Canovaca
